viernes, julio 20, 2007

En el Silvergrape

Queriamos cenar algo, llegamos esa tarde y, después de bañarnos y aspirar el olor de la casa de mi abuela, el hambre se nos pegaba a las costillas. En la diminuta cabeza de mi primo sólo existe un restaurante en toda la ciudad, El Silvergrape. Nos cambiamos de ropa porque la verdad los demás queríamos cruzar la línea para ir a Taco Bell, por unos soft tacos, deliciosos, pero este menso había insistido tanto que terminamos ahí.

Quejarse sería absurdo, el lugar es fabuloso, la comida wow y no es caro, pero se nos pasó la mano con las bebidas y la cuenta pues se nos fué algo arriba. Como iba el novio de Tulip no hubo de que preocuparse, él terminó pagando casi la mitad, sinceramente para él es como desabrocharse la bragueta, pobre de la prima, de seguro ella tuvo que pagar por nosotros, se la ha de haber culeado toda la noche. Es ooobviooo que él anda en negocios raros, pero no quiero divagar demasiado en pendejadas, lo que quiero contarles va más allá de esas trilladeces.

Ocurrió hace algunos años. Ibamos diez personas. Ya mencioné a Tulip, a Dondiego (su novio), al primo Jacinto...

Tengo que irme, voy por unos papeles para sacarle el pasaporte a mi bebé.
Ciao

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